miércoles, 16 de noviembre de 2016

 Modelo de planificacion  de Matveiev

La importancia de este modelo, no solo desde el punto de vista histórico, ya que
marcó una era y se erigió como un punto de referencia casi obligado en el
desarrollo de la planificación deportiva, sino por que sigue teniendo vigencia, es
innegable. Antes de presentar postura del autor de este estudio frente al mismo,
se exponen las críticas realizadas por reconocidos teóricos del Entrenamiento
Deportivo, citadas por Forteza de la Rosa (1999):
“La preparación general tiene sentido apenas para elevar el estado general de
preparación del atleta que de por si ya está elevado por los años de entrenamiento
realizados” (Weineck, 1989).
“El modelo de Matveiev es válido solamente para las primeras fases del
entrenamiento; al aumentar el nivel de rendimiento de los atletas, se debe


aumentar también el porcentaje de utilización de los medios específicos de
preparación” (Gambetta, 1990).
“No existe, con los calendarios competitivos actuales, tiempo disponible para la
utilización de medios de preparación general que no corresponden a las
especificidades concretas del deporte en cuestión” (Bompa, 1983).
“Es de vital importancia la preparación individualizada y específica, con altos
índices de intensidad durante el proceso actual del entrenamiento deportivo, lo
que no se da en la periodización tradicional de Matveiev, este es un esquema
demasiado rígido en lo referido a las diversas fases de la preparación deportiva,
considerando que para diferentes deportes y deportistas son las mismas y poseen
relativamente la misma dirección” (Tschiene, 1990).
“La periodización del entrenamiento deportivo, cuando fue concebida, tenía como
base resultados competitivos mucho más bajos y un nivel de exigencia mucho
menor que los actuales, por lo que esta forma de estructurar el entrenamiento se
debe concebir únicamente para atletas de nivel medio y no en atletas de élite, que
trabajan con exigencias mayores” (Verjoshanski, 1990).
“No hay transferencia positiva de la preparación general para la preparación
específica en deportes de alto nivel” (Bondarchuk y Tschiene, 1985, Bondarchuk y
Márquez, 1989).
A la luz de los requerimientos de preparación de los equipos de fútbol
profesional que participan en el torneo de fútbol Colombiano, categoría Primera A,
y más concretamente desde el punto de vista del tiempo de preparación y de
competencia, puede afirmarse que este modelo no satisface las necesidades

planteadas, dado que el primero está pensado para ciclos anuales mientras que el
torneo en cuestión tiene una duración de 5.4 meses, más exactamente expuesto
la verdadera incompatibilidad no reside en las duraciones totales del uno y del
otro sino en la duración de los períodos competitivos en uno y otro, y la forma
como ésta determina la duración de los períodos preparatorios.
En la propuesta de planificación de Matveiev se parte de un desarrollo del
período competitivo y además de una “concentración” de las competencias – al
menos de las principales – que permite una relativamente fácil diferenciación de
los momentos de preparación y los de competencia, dicho en otras palabras,
primero se entrena y luego se compite; La mecánica del torneo Colombiano
plantea una dinámica diferente: luego de un corto periodo de tiempo de
preparación se inicia la competencia, con una característica bien definida, a partir
de ese momento, se deben seguir desarrollando las 2 tareas de forma simultáneaalterna,
entrenar y competir.
Por otra parte la propuesta de Matveyev incluye un alto porcentaje de
trabajo y de tiempo dedicado a la preparación general y como se anotó
anteriormente, el diseño del torneo Colombiano no da margen a un trabajo de este
tipo dado el poco tiempo del que se dispone para desarrollar la pretemporada.
Este modelo de planificación, puede entonces descartarse para la tarea que
plantea este estudio.

Ejemplo de planificacion segun matveiev aplicado a la gimnasia .


Principios del entrenamiento deportivo 

Al tratar el tema del entrenamiento se  nos presentan numerosos aspectos que nos sugieren cosas “para hacer y no hacer”. No obstante, de una forma u otra casi todo viene a resumirse en siete principios básicos del entrenamiento.


Autor: Frederick C. Hadfíeld

Al tratar el tema del entrenamiento se nos presentan numerosos aspectos que nos sugieren cosas “para hacer y no hacer”. No obstante, de una forma u otra casi todo viene a resumirse en siete principios básicos del entrenamiento. Éstos principios deben estar presentes cuando diseñamos y aplicamos un programa de entrenamiento. Los siete magníficos son:

Principios de las diferencias individuales.
Principio de supercompensación.
Principio de sobrecarga.
Principio de adaptaciones específicas a necesidades impuestas.
Principio del síndrome de adaptación general.
Principio de uso / desuso.
Principio de especificidad.

1. El principios de las diferencias individuales

El entrenamiento es específico para cada individuo con lo que no puede ni debe aplicarse de forma generalizada o extensible a varias personas, sin tener en cuenta los pormenores y necesidades de cada uno. Considera lo siguiente:

Los músculos de mayor tamaño se curan más lentamente que los músculos pequeños.
Los movimientos rápidos requieren mayor tiempo de recuperación que los movimientos más lentos.
El tejido muscular de fibra roja se recupera más rápidamente que el tejido muscular de fibra blanca (verejemplarn05 págs.11-14).
Las mujeres necesitan más tiempo de recuperación que los hombres.
Los atletas jóvenes se recuperan más rápido que los de mayor edad.
Cargas más pesadas requieren de una mayor recuperación que las cargas ligeras (tanto en trabajo de fuerza como de resistencia).
Existen muchas más variables pero estos puntos resumen este apartado. Además, como cada modalidad deportiva tiene sus características particulares tanto a nivel biomecánico como fisiológico, el entrenamiento debe ser específico (ver más abajo). No tiene sentido que un jugador de fútbol, un levantador de peso o un corredor de maratón realicen, por ejemplo, el mismo entrenamiento de potencia. Cada uno es “fuerte” en su modalidad deportiva y cada uno de ellos se beneficiará sólo con un entrenamiento que promueva su “fuerza” particular.


2. El principio de supercompensación

En este caso, ocurre lo mismo que cuando masajeas la palma de la mano con los nudillos. Si lo haces bastante, pero no demasiado, se formarán callos. Si frotas demasiado aparecerá una bambolla. El fondo de la cuestión es que la madre naturaleza supercompensa y adapta el cuerpo a los diferentes niveles de estrés que se le van presentando. Los músculos y la técnica del rendimiento no son diferentes al ejemplo mencionado. Esto lleva (junto a los otros principios) al principio de la sobrecarga.



3. El principio de sobrecarga.

Para poder forzar (sobrecargargar), el esfuerzo impuesto al cuerpo, debe presentarse como un estímulo de mayor intensidad al que generalmente se le impone.

Si te contentas con realizar sentadillas con la misma carga, las mismas repeticiones y series sin buscar el reto, las posibilidades de mejorar se reducen al mínimo. Al mismo tiempo si saltas, corres o te mueves siempre de la misma forma sin añadir dificultad o variación en la intensidad y/o volumen, no mejorarás la habilidades / capacidades del deporte.

4. Adaptación específica a demandas impuestas

El cuerpo se adaptará de forma muy concreta. Siguiendo el mismo ejemplo antes mencionado, para mejorar la sentadilla debemos realizar sentadillas. Para ser más resistentes, debemos entrenar la resistencia. Todo esto se aplica a muchos aspectos tales como la explosividad, agilidad, flexibilidad, capacidad de reacción, etc. Este principio enfatiza lo mencionado anteriormente en el apartado de diferencias individuales.

5. El principio de adaptación general.

Este principio fue presentado por el doctor Hans Sellye hace algunos años, en su origen, se aplivaba al estrés psicológico. No obstante, ha sido aplicado con éxito al estrés fisiológico de la siguiente forma:

Fase de alarma. Al cuerpo no le gustará las sobrecargas impuestas sobre él y comenzará a tomar medidas drásticas para combatirlo.
La fase de resistencia. El cuerpo intentará resistir el estrés (esfuerzo).
La fase de agotamiento. El cuerpo inevitablemente llegará a agotarse si no recibe el reposo necesario.
Estos tres pasos nos indican claramente que deben existir períodos de baja intensidad entre esfuerzos de sobrecaga. Entrenar de forma exhaustiva sin respetar las pautas necesarias para su recuperación, puede llevarnos al sobreentrenamiento. Este presenta una serie de consecuencias negativas entre las que tenemos que destacar las infecciones, lesiones y finalmente el declive del rendimiento por el que trabajamos día a día.

6. El principio de uso/desuso.

Una vez analizado el apartado anterior surge la siguiente cuestión: ¿Qué tenemos que hacer?, ¿Baja intensidad?, ¿Ninguna intensidad?. El problema principal es que puede llevar hasta varias semanas recuperarse de una actividad explosiva, aún así, todavía queda por considerar el asunto del entrenamiento de la técnica.

Además, el cuerpo nunca se adaptará a menos que se haya “recuperado” lo suficiente. Por lo tanto, es importante encontrar períodos de compensación entre actividades de baja y alta intensidad.


7. El principio de especificidad.

Volviendo al principio de la adaptación específica, el cuerpo se adaptará de una forma muy específica según el entrenamiento que reciba. Sin embargo, se necesita una fuerte base atlética, de la cuál muchas veces el deportista no dispone. En otros casos los deportistas ven el declive de su rendimiento por otras causas diferentes:

La temporada muchas veces causa lesiones o mermas en la base por la que se ha trabajado (por ejemplo, enfermedad o exceso de participación en competiciones),
Muchos deportes son balísticos por naturaleza y el cuerpo puede que no esté preparado para actuar o entrenar estos movimientos (por ejemplo, lanzamientos, artes marciales, gimnasia, etc).
gimnasta

El principio de la especificidad simplemente manifiesta que por estas razones el entrenamiento debe ir desde una fase de entrenamiento generalizada a otra específica. Por ejemplo, si eres un lanzador de peso podrías comenzar limitando el entrenamiento de fuerza e incluir el acondicionamiento cardiovascular de intensidad suave (en forma de sprints), pasar a levantamientos explosivos pero globales (por ejemplo, levantamientos olímpicos), luego a entrenamientos pliométricos de bajo impacto y finalmente avanzar al conocido shock training (o entrenamiento de elevada intensidad con períodos de poco reposo entre series). Si intentamos realizar el shock training antes de las otras fases correremos el riesgo de que ese entrenamiento resulte ineficaz y posiblemente peligroso.


Clases de entrenamiento


Entrenamiento físico - deportivo.

Hace algunos años, la preparación física en los gimnastas, especialmente en la gimnasia femenina, no era tan importante; sin embargo, después de muchos estudios y experiencias de países potencias en el deporte, ahora es una parte muy importante.
La preparación física es la forma básica, gracias a la cual se desarrollan las capacidades físicas y funcionales de las gimnastas. La aplicación de la técnica de los ejercicios difíciles es imposible si no tenemos gimnastas físicamente bien desarrolladas y sanas. También la capacidad de trabajo de los sistemas funcionales cardial y pulmonar son muy importantes en las etapas de ejecución de gran cantidad de combinaciones en forma completa.
Para la formación de los hábitos de movimiento, los gimnastas necesitan desarrollar las diferentes posibilidades funcionales del organismo: aumentar la fuerza de los grupos musculares correspondientes, su elasticidad, desarrollar las propiedades de coordinación, aumentar la resistencia frente a los esfuerzos dinámicos o estáticos, incrementar la capacidad de trabajo del sistema cardio-vascular, del sistema de movimiento y de otros sistemas.
Sin el desarrollo físico suficiente es imposible dominar a perfección la técnica de los ejercicios en los aparatos. Unos ejercicios
requieren fuerza, otros elasticidad, otros agilidad, y otros las tres cualidades al mismo tiempo.
La preparación física se compone de dos partes: general y específica. La preparación física general sirve de base para la preparación especial, la cual, a su vez, permite solucionar debidamente las tareas de la preparación técnica. Las diferencia entre las dos están en los objetivos y en el carácter de los medios que se aplican para lograrla.
La preparación física general, tiene como meta el desarrollo general de las cualidades físicas y funcionales de las gimnastas. Sus medios están destinados a desarrollar la fuerza, la elasticidad, la resistencia, la rapidez y la agilidad, independientemente de la técnica de los ejercicios. Esta preparación es típica en las gimnastas principiantes cuya meta inicial es desarrollo general, sin embargo todas las gimnastas deben de trabajarla.
La preparación física especial tiene como objetivo, a través de ejercicios y métodos adecuados, el preparar cualidades y condiciones para aplicar la técnica de los ejercicios gimnásticos. Estos ejercicios deben ser análogos a los elementos gimnásticos en cuanto a la estructura de los movimientos y en cuanto a la técnica de su ejecución. La preparación física especial es un proceso permanente. Así como el aprendizaje de los nuevos ejercicios en el trabajo diario, este tipo de preparación se utiliza para el desarrollo de las cualidades en forma combinada, fuerza resistida y fuerza- velocidad.
La gimnasia se puede clasificar como un deporte de potencia o explosión y de velocidad, en donde se requiere principalmente fuerza y rapidez. La fibra rápida desempeña un papel importante para el aumento de fuerza; estos músculos desarrollan fuerza 10 veces mayor que los de contracción lenta, por lo que son apropiados para deportes de fuerza y explosión como lo es la gimnasia artística. En este deporte se requiere máximos esfuerzos durante 10 segundos o menos, y en cuanto a resistencia, el gimnasta debe resistir máximo 1 min. y 30 seg. de ejercicio continuo (aproximadamente la duración de las rutinas en los aparatos).


Entrenamiento técnico - táctico.
En la ejecución de cada ejercicio existe una tarea motriz y la forma correspondiente de su realización. En la práctica, una misma tarea motriz se puede resolver de diferentes maneras; la manera por la cual el ejercicio se ejecuta en forma más efectiva representa la técnica de este ejercicio. La técnica se debe de basar en las leyes mecánicas y físicas.
En muchos deportes, las tareas técnicas están limitadas hacia el aprendizaje de una pequeña cantidad de ejercicios que alternativamente se repiten (atletismo y la natación). En la gimnasia artística es muy diferente, existe una gran variedad de ejercicios (400-500), los cuales tienen su propia característica y estructura técnica. Por otra parte, su ejecución se encuentra bajo las leyes físicas y mecánicas y en caso contrario su realización es imposible.
Es claro, la preparación técnica en la gimnasia artística es muy importante y debe ocupar la mayor parte del tiempo dedicado para la preparación de la gimnasta. Uno de los rasgos más importantes del proceso del entrenamiento de las gimnastas es el importante trabajo sistemático orientado hacia el perfeccionamiento de la preparación técnica. Cada uno de las tareas de la preparación técnica está relacionada con la formación de los hábitos concretos de movimientos, con el aprendizaje de las acciones concretas de movimiento.
La táctica la utiliza generalmente el entrenador, pero es importante que el atleta esté preparado tácticamente. La táctica depende de la categoría de las gimnastas y del reglamento de las competencias en las que se participa. Las penalizaciones en las diversas categorías tienen su particularidad; por lo cual se debe conocer muy detalladamente el reglamento.  La preparación táctica incluye aquellas formas del trabajo, gracias a las cuales la gimnasta demuestra sus rasgos positivos.


Entrenamiento psicológico.
La preparación psicológica es un proceso pedagógico, cuya meta es preparar a la gimnasta en condiciones que le permitan demostrar su mejor actuación en el momento de la competencia. Esta preparación se realiza junto con la preparación física y técnica, desde el principio de la formación de la gimnasta.
La psicología deportiva, como área aplicada, trabaja de manera científica y concreta, adaptando y creando procesos de evaluación e intervención que le permitan al deportista desarrollar al máximo su potencial físico y psicológico.
El conocimiento especializado del comportamiento humano que la Psicología aporta, y la metodología específica de esta ciencia para evaluarlo, estudiarlo, comprenderlo y modificarlo, pueden ser de enorme utilidad en el ámbito del deporte de competición, como señalan, habitualmente, numerosos entrenadores y deportistas. No en vano, el funcionamiento psicológico de los deportistas puede influir, positiva o negativamente, en su funcionamiento físico, técnico y táctico / estratégico y, por tanto, en su rendimiento deportivo. Así, la preparación psicológica debe integrarse en el conjunto de la preparación global de los deportistas, como un elemento más que tiene que interactuar, apropiadamente, con las parcelas física, técnica y táctico / estratégica.
Los entrenadores con gran experiencia siempre han expresado la gran dificultad que han tenido en su trabajo para formar una gimnasta que sea buena competidora; en esto, hay mucha razón, porque muchas gimnastas bien preparadas técnicamente fracasan en las competencias por falta de suficiente nivel psicológico.
La preparación psicológica esta construida sobre el vencimiento de las dificultades en la práctica. Como las dificultades con las que se encuentran las gimnastas son permanentes, los problemas psicológicos deben resolverse a diario.
La Psicología del Entrenamiento Deportivo se centra en el entrenamiento deportivo; abarcando sus necesidades específicas, las múltiples posibilidades del conocimiento psicológico para optimizar el funcionamiento de los deportistas en este ámbito y los roles específicos del entrenador y del psicólogo deportivo (y la interacción de ambos) en la aplicación de la Psicología en este contexto.
La preparación psicológica tiene dos formas:
·         Preparación psicológica general
·         Preparación psicológica especial
La preparación psicológica general trata los problemas psicológicos en el desarrollo deportivo. La práctica está construida sobre el vencimiento de dificultades con diferente carácter, como las objetivas y subjetivas.
Las condiciones con las cuales se encuentra la gimnasta en las competencias son totalmente distintas a las que tiene en sus entrenamientos diarios; por ese motivo la preparación psicológica especial tiene como meta preparar a la gimnasta de tal manera que pueda lograr una buena presentación en el período competitivo.
La preparación psicológica se desarrolla a través de las cualidades psicológicas, que son: voluntad, orientación, iniciativa y autocontrol, decisión y valor.

Entrenamiento teórico.
La preparación teórica tiene como objetivo dar a conocer a los atletas los problemas que existen en los diferentes aspectos en la gimnasia, como la técnica, el reglamento, la medicina del deporte, las cargas de entrenamiento, etc. Esta preparación debe superar el nivel cultural de los atletas para que actúen en forma más activa y provechosamente en la práctica, así como en la competencia.




Principios biológicos del entrenamiento

Principio de la unidad funcional

    El hecho de considerar el organismo como un todo indisoluble ha de ser un principio a tener en cuenta a la hora de realizar la planificación de las unidades de entrenamiento. En todas las sesiones de fútbol se deben plantear objetivos principales a trabajar, pero, a su vez, se van a conseguir unos objetivos secundarios que van a producir mejoras en el deportista. Un ejemplo de esto, sería: en un golpeo a portería en fútbol, no sólo participan los músculos (agonistas y antagonistas) que realizan la acción, sino que también interviene el sistema nervioso que trasmite los impulsos hacia la musculatura implicada, así como otros sistemas y aparatos fundamentales en cualquier acción motriz, con lo que asumimos que todos los aprendizajes nacen sobre la base de otras experiencias que se adquieren previamente.

    Otro ejemplo de la importancia de este principio, sería el organizar la sesión de manera que los beneficios del trabajo de las distintas capacidades físicas básicas puedan redundar en el beneficio conjunto del deportista. Así, el entrenamiento de la velocidad en los deportes colectivos será antes que el de fuerza y la resistencia posterior a la fuerza.

Principio multilateralidad

    El principio de multilateralidad es muy importante para que el desarrollo motriz se vea favorecido y va a ser esencial en las primeras etapas de formación de los deportistas, en las que una práctica variable y múltiple ejercerá de base sobre la que nacerán futuros aprendizajes. Por tanto, es necesaria una formación variada y múltiple que evite una especialización prematura.

    La transferencia de este principio al deporte del fútbol se conseguiría fundamentalmente a través de dos estrategias:

Multilateralidad general

    Sobre todo y fundamentalmente en las primeras edades, hasta los once o doce años, con deportistas en formación, donde la especialización no es recomendable. En esta primera fase se trabajarían varias modalidades deportivas, tanto balonmano, como voleibol, fútbol sala, bádminton, atletismo…y por supuesto el propio fútbol, con el objetivo de conseguir un correcto esquema corporal, afianzamiento y desarrollo de la lateralidad, coordinación dinámica general, coordinación segmentaria y percepción espacio-temporal.

Multilateralidad especial

    A partir de los doce años, edad en la que el niño se decanta por la disciplina deportiva que estamos tratando, en este caso el fútbol y ahora el principio de multilateralidad general deja de tener tanta importancia y se pasa a unas etapas de especialización y máximo rendimiento, donde este principio sigue imperando, pero ya más desde una perspectiva específica. Así, a la hora de trabajar gestos técnicos del fútbol, es importante trabajar de manera multilateral ya que en situaciones reales de juego es necesario que todos los jugadores manejen y conozcan la variedad de recursos técnico-tácticos, para poder resolver cualquier situación compleja que se le pueda plantear. Otra manera de trabajar esta multilateralidad especial es entrenando a los jugadores de fútbol en distintas tareas tanto defensivas como ofensivas, con el objetivo de dotarle del mayor número de experiencias posibles, lo que hará mucho más fácil su integración y asimilación de distintas tácticas y estrategias de juego.

Principio de la especificidad

    El principio de especificidad debe estar basado en un desarrollo sólido del principio de multilateralidad, ya que sólo mediante una buena preparación general se pueden conseguir elevados rendimientos específicos (Rodríguez y Moreno, 1997).

    Para Platonov (1988), el entrenamiento general se compone por ejercicios que mejoran la salud y aumentan las posibilidades funcionales generales, y el entrenamiento específico está formado por ejercicios que perfeccionan un campo especializado de una actividad. La preparación general crea la base para la preparación especial (Matvéiev, 1980) y sólo mediante una buena preparación se pueden conseguir elevados rendimientos específicos (Platonov, 1988). No obstante, la preparación general debe reflejar al mismo tiempo las particularidades de la especialización deportiva (Matvéiev 1980).

    En el fútbol, la preparación específica está formada por el entrenamiento de todos los movimientos y gestos técnico-tácticos propios del fútbol, así como la capacidad para repetir esfuerzos rápidos durante un largo periodo de tiempo con pausas diversas, con cambios de dirección, sentido y frenazos (resistencia interválica). La preparación general, sería la resistencia aeróbica general, la fuerza máxima, la flexibilidad, la coordinación motriz y agilidad general. Por ejemplo se puede trabajar de forma anaeróbica a través de un partido en campo reducido.

    Para muchos autores (Matvéiev, 1980; Platonov, 1988) la preparación general debe primar en los niños y paulatinamente ir descendiendo hasta ser una parte mínima en los deportistas de élite.

    Todo lo comentado anteriormente no hace más que resaltar la importancia del principio de especialización en determinadas etapas del proceso de iniciación y perfeccionamiento deportivo. Para algunos autores esta especialización es fundamental a partir de los 12 años y para otros autores es un principio a tener muy en cuenta a partir de los 10 años con la intención de adquirir elementos técnicos básicos para su evolución posterior. Pero, independientemente de las discrepancias que puedan surgir entre diversos autores, lo más importante es que el principio de especialización es imprescindible en el desarrollo técnico y táctico de los distintos deportes colectivos

Principio de sobrecarga

    El principio de aumento progresivo de la carga es muy importante tanto en los deportes individuales como en los deportes colectivos ya que es necesario aumentar la magnitud de la carga conforme el organismo se va adaptando a los distintos estímulos de entrenamiento que se le plantean. En cualquier deporte en el que la condición física sea una parte fundamental del mismo, se debe tener en cuenta este principio para producir mejoras en el rendimiento del deportista.

    Es, probablemente, el principio de entrenamiento más importante en el fútbol para evitar el problema expuesto anteriormente. Se trata de aumentar la magnitud de la carga a medida que el organismo se va adaptando a los estímulos de entrenamiento para que se sigan produciendo adaptaciones, pero sobre todo para mejorar sin interferir en el partido.

    En el caso de los deportes con un periodo de competición largo, la progresión de la carga debe ser más lenta y gradual que en los deportes con un periodo de competición más corto y agrupado, empezando incluso con una carga por debajo del umbral de estimulación cuando se esté ya en periodo competitivo. De esta forma, la mejora del rendimiento será menor y más lenta, pero el deportista no estará fatigado para jugar en condiciones óptimas el partido del fin de semana.

    Por esta razón, la utilización en una primera fase de un gran volumen concentrado de ejercicios de preparación especial condicional, para en una segunda fase disminuir el volumen de carga y conseguir así un nivel superior de rendimiento, como propone Verjoshanski (1990), no tiene aplicación en el fútbol durante el periodo competitivo, ya que en la 1ª fase se provoca una alteración profunda y prolongada de la homeostasis del organismo, que se expresa en una reducción persistente de los índices funcionales. Si puede tener aplicación en el periodo de pretemporada, donde no importa que disminuya temporalmente el rendimiento. Además una carga concentrada tiene una mayor duración al cesar el entrenamiento de las cualidades concentradas, por lo que si entrenamos la resistencia aeróbica y la fuerza máxima como cualidades físicas de base en la pretemporada de forma concentrada tendrán más influencia durante el periodo competitivo, donde su entrenamiento podría tener interferencias sobre el rendimiento.

    Grosser y cols. (1985), establecen secuenciar el aumento de la carga como sigue:

Aumento de la frecuencia de entrenamiento.

Aumento del volumen.

Aumento de la densidad del estímulo.

Aumento de la intensidad del estímulo.

    En general, y más concretamente en el fútbol no profesional, se suelen realizar pocas sesiones de entrenamiento semanales, muy largas, donde se mezclan todos los contenidos. La situación ideal sería la de realizar más entrenamientos, aunque sean más cortos, para poder aplicar así el 1º paso de la secuencia, aumentar la frecuencia de entrenamiento de una cualidad o de la condición física en general. El aumento del volumen es lo que más se suele modificar para aumentar la carga. El aumento de la densidad como 3º paso, es muy interesante en el fútbol para introducir progresivamente el trabajo anaeróbico láctico, quitando tiempo de recuperación al trabajo de velocidad hasta que haya recuperaciones de entre 30-10 segundos. El 4º paso depende más del futbolista que del ejercicio en sí, para aumentar la intensidad de la carrera si el futbolista no la aumenta, el truco puede ser realizar competiciones por parejas o por grupos con pequeños castigos para los perdedores, o de forma más científica registrando la frecuencia cardiaca mediante un pulsómetro.

    Es de suma importancia en el fútbol el principio de la progresión para el entrenamiento de la fuerza explosiva, ya que está comprobado que las contracciones excéntricas producen pequeñas lesiones en los tejidos musculares ocasionando respuestas inflamatorias, además de modificar las órdenes nerviosas que controlan el movimiento y dificultar la resíntesis de glucógeno (Sanchís y cols. 1998). Esto no quiere decir que no se pueda realizar entrenamientos en los que intervengan contracciones excéntricas, puesto que en el propio juego del fútbol se dan continuamente (frenazos, saltos, cambios de dirección, golpeos, etc.) sino que se deben entrenar de forma muy progresiva y lenta (durante el periodo competitivo) para que no se produzca un gran daño muscular que interfiera en el rendimiento del partido. En deportistas bien entrenados los efectos negativos de las contracciones excéntricas están minimizados (Sanchís y cols., 1998), por lo que su gradual entrenamiento sólo reportará mejoras. El efecto residual de las contracciones excéntricas (24-72 h), no aconseja su entrenamiento dentro de los 3 días anteriores al partido.

Principio de la supercompensación

    Este es otro de los principios vitales en el fútbol para producir mejoras. Se fundamenta en los principios biológicos y en los procesos de adaptación que se comentaron ligeramente en la introducción. Para que una carga de trabajo surta efecto se debe dejar el tiempo necesario para su recuperación, en caso contrario, si se aplica una carga cuando no se ha producido la supercompensación y esto se repite se puede llegar al sobreentrenamiento.

    La correcta alternancia entre esfuerzo y recuperación se debe aplicar en todos los periodos del entrenamiento: desde dentro de la propia sesión de entrenamiento, pasando por el microciclo, hasta el macrociclo. Siempre con el mismo objetivo: llegar en condiciones óptimas al partido del fin de semana.

    Un estado de sobreentrenamiento puede conducir al deportista a una lesión, a una enfermedad y evidentemente a un menor rendimiento deportivo. Sin embargo, es por todos sabido que una situación de sobreentrenamiento en serio, es muy difícil que aparezca en el fútbol, ya que no es un deporte (ni siquiera a nivel profesional), que se caracterice por entrenar al límite de la capacidad humana. Lo más frecuente en el fútbol es que se produzcan pequeñas sobrecargas musculares, dado que es un deporte con numerosas aceleraciones, frenazos, cambios de dirección y sentido, luchas, saltos, etc. que inciden y lesionan el tejido muscular.

    Grosser, Starischka y Zimmermann (1988) consideran que en las personas bien entrenadas el aumento a través de la supercompensación dura semanas y meses por lo que resulta necesario efectuar continuamente tests para planificar el entrenamiento y determinar en qué nivel de la capacidad máxima de rendimiento se encuentra el deportista. Al igual que Rubio (2002), estos autores consideran que el momento más oportuno para utilizar los efectos de la supercompensación es después de dos o tres días de haber soportado un mayor esfuerzo intensivo.

    Para aplicar correctamente este principio dentro de la sesión se debe atender bien a las recuperaciones propuestas en cada método de entrenamiento, en especial en el trabajo de velocidad y fuerza.

    Para aplicar este principio dentro de un microciclo simple, Seirul-lo (1987), propone concentrar la carga el miércoles con doble sesión, ya que el futbolista se ha recuperado del partido y el próximo está lejos, obteniendo la supercompensación el fin de semana.

    En el caso de equipos no profesionales con tan solo 3 entrenamientos semanales proponemos entrenar el Martes, Miércoles y Viernes, siendo igualmente el Miércoles el día de máxima carga, y el Viernes un día para preparar el partido y trabajar la velocidad. Lo ideal (o utópico) sería que el Lunes, cada futbolista hiciera por su cuenta un pequeño entrenamiento de recuperación, basado principalmente en 15-25 minutos de carrera continua y estiramientos.

    En el caso de periodos más grandes, teniendo siempre como referencia el microciclo, deben existir periodos de recuperación o profilácticos para regenerar el organismo del futbolista, en especial los tejidos tendinosos y articulares. Estos periodos, no muy prolongados y siempre sin cesar la actividad, pueden incluirse aprovechando algún descanso que ofrezca la competición como las navidades o un puente festivo, o porque el entrenador lo estime oportuno. Para tener un mejor control de la dinámica de carga de los microciclos a lo largo de una temporada recomendamos el modelo de hoja propuesto por Rubio y Terán (2002).

    La capacidad para recuperarse de un esfuerzo depende fundamentalmente del nivel de entrenamiento, de la preparación general del futbolista y de la dotación genética. El tiempo de recuperación después de una carga será mayor cuanto mayor haya sido la misma (Verjoshanski, 1990) Además la utilización de diversas medidas de recuperación pueden acelerar este proceso para poder así entrenar más y mejor: recuperación activa, estiramientos, masaje, sauna, baños, frío/calor, nutrición, etc.

Principio de la continuidad

    Para que se produzca un cambio morfo-funcional es necesario que el ejercicio o la sesión de entrenamiento no esté muy distantes, sino las adaptaciones no se producirán o tardarán mucho más en producirse. Las interrupciones en el proceso de entrenamiento provocan en primer lugar una disminución de las cualidades físicas, y luego de las destrezas técnicas y tácticas (González, 1985). A su vez, la resistencia y la fuerza-resistencia se pierden antes que la fuerza máxima, la fuerza rápida y la velocidad (García y cols., 1996b).

    En el entrenamiento del fútbol hay 2 aspectos que dificultan la aplicación de este principio:

La convocatoria: hay futbolistas que no juegan, otros juegan todo el partido y otros una parte. Así muchos jugadores reciben semanalmente el mejor entrenamiento, el partido, mientras que otros se lo pierden. El problema radica que las alineaciones y convocatorias suelen ser muy iguales y de repetirse estas situaciones durante varias semanas, los futbolistas que no juegan no cogen la forma física igual que los que juegan seguido. En los equipos profesionales, donde hay varios técnicos y entrenar es una obligación, el mismo día del partido se puede hacer un entrenamiento para los no convocados y/o al día siguiente un entrenamiento distinto para cada grupo de futbolistas según el tiempo que hayan jugado. Con esto, al menos, se minimiza la ausencia de competición que es lo que realmente pone en forma. Pero en los equipos no profesionales, donde se entrena 3 días a la semana (p.ej. Martes, Miércoles y Viernes), un futbolista que no juegue el Domingo, estará sin hacer nada 3 días seguidos, además de que el entrenamiento del Viernes no será muy intenso. Esta situación repetida varias semanas va en contra del principio de la continuidad, que solo se puede resolver entrenando 1 día más que los que juegan, bien dentro de la disciplina de equipo (como los profesionales), o bien por su cuenta.

El microciclo: en el fútbol esta estructura de la planificación viene marcada y condicionada por el partido del fin de semana, de esta forma es difícil realizar por ejemplo 2 sesiones de fuerza ó 2 de resistencia en la misma semana puesto que necesitan un tiempo de recuperación entren ambas y deben estar lo suficientemente alejadas del partido. Así normalmente se asigna un día al entrenamiento de cada cualidad, sin embargo las adaptaciones a un entrenamiento semanal por cualidad son mucho más lentas o insuficientes. Lo primero para solucionar esto sería aumentar la frecuencia semanal de entrenamientos, entrenando menos cantidad pero con más frecuencia. En caso de que esto no fuera posible es necesario que ese entrenamiento semanal de una cualidad no pierda continuidad aunque sea semanalmente, consiguiendo lo que algunos denominan micro-adaptaciones (Seirul-lo, 1987). También es conveniente para el entrenamiento de la condición física un número reducido de ejercicios y que estos se repitan, por ejemplo, para trabajar la fuerza explosivo elástica puedo utilizar cuestas, arrastres, escaleras etc. Hay que elegir uno de ellos y repetirlo durante un largo periodo de tiempo para que el organismo se adapte neuronalmente a la mecánica específica de ese ejercicio y una vez adaptado saque mayor provecho de su entrenamiento (Teodorescu, 1996), en lugar de una semana realizar cuestas, otra escaleras y la siguiente arrastres, ya que cambiaríamos constantemente de patrón motriz.

    En caso de lesión se debe evitar una interrupción total del entrenamiento, realizando lo que se pueda: natación, ejercicios o carreras en el agua, bicicleta, gimnasio, ejercicios isométricos, electroestimulación, etc.

    Por último, comentar que, a pesar de las dificultades que nos podemos encontrar a la hora de aplicar este principio, es importante hacer los esfuerzos que sean necesarios para conseguir esta continuidad en nuestros entrenamientos, si queremos obtener mejoras físicas y buenos resultados en nuestro trabajo.


Principio de la progresión

    El principio del aumento progresivo de la carga de entrenamiento o principio de la gradualidad es fundamental en el entrenamiento de los deportes colectivos, ya que es necesario tener en cuenta: el aumento de la complejidad de los movimientos y el incremento en el nivel de tensión psíquica, el aumento del volumen y la intensidad de los ejercicios de entrenamiento realizados, a la hora de planificar los microciclos, mesociclos y macrociclos de entrenamiento deportivo (Conte y Espinosa, 1997).

    Si las cargas planificadas no van aumentando gradualmente se produce una disminución en el rendimiento tanto físico como técnico y psíquico.

    Como hemos comentado anteriormente, la progresión en las cargas debe ir de una planificación general a otra más específica, aumentar progresivamente el volumen y la intensidad, el número de sesiones que compone cada microciclo, etc.

    Grosser, Starischka y Zimmermann (1988), consideran que el aumento del rendimiento no es gradual por lo que en la práctica se necesita la combinación de diferentes tipos de esfuerzos: gradualmente crecientes, irregulares (a saltos) y variables. Por tanto, hay que evitar situaciones de entrenamiento uniformes y monótonas, sino que, llegados a un determinado nivel de rendimiento, se debe variar siempre los estímulos.

    Este principio tiene una gran importancia en el fútbol, ya que se hace necesaria una variación de los esfuerzos (continuos e irregulares) y de los métodos a la hora de trabajar la condición física en este deporte.

    A medida que nos adentramos en la preparación especial en el fútbol, este principio adquiere mayor importancia ya que debemos progresar en la ejecución de acciones técnicas y tácticas a mayor velocidad y, de esta manera, obtener mayor efectividad.

Principio de los retornos en disminución

    Este principio no es de mucha aplicación en los deportes colectivos ya que el estancamiento de un deportista de manera individual no afecta en gran manera al equipo ya que el hecho de estar el fútbol compuesto por un número amplio de jugadores, con el consiguiente permiso de realizar hasta tres cambios, esto capacita al entrenador para dar descanso a aquellos jugadores en proceso de descenso de rendimiento. Además, al ser los aspectos técnico-tácticos tan importantes en el fútbol como la condición física, no es muy habitual que se produzca este periodo de gran retroceso en el deportista. Por otro lado, también es importante destacar que en el fútbol, un gran retroceso en la forma física por razones de edad se va a compensar con las mejoras producidas a nivel técnico y táctico con el paso de los años, lo que se traduce en muchas ocasiones en cambios de demarcación de jugadores veteranos, que pueden suplir este descenso del rendimiento con otros aspectos positivos, como son la mejor colocación en el terreno de juego.

Principio de la recuperación

    Como se ha comentado anteriormente en el principio de supercompensación, la recuperación del organismo es fundamental para un mejor rendimiento del deportista, es tan importante como el esfuerzo y a veces ignoramos este elemento. Dormir mal, no comer bien, beber, fumar, etc. pueden ralentizar la recuperación y hacer que el cuerpo acumule una mayor fatiga. Esta recuperación se va a realizar en las sesiones entre unas actividades y otras, en los microciclos con los descansos que habitualmente realiza los equipos, en función del día de competición del fin de semana, o entre semana, y en los macrociclos con los descanso en periodos vacacionales y, sobre todo, los descansos tras finalizar la competición anual en el llamado periodo de transición donde se debe recuperar a organismo tanto físicamente como mentalmente. Esta recuperación en el periodo de transición se suele utilizar para realizar otras actividades deportivas, como bicicleta, deportes de raqueta, etc. y olvidar la competición de fútbol y también para la recuperación de problemas físicos que han acontecido durante la temporada.

Principio de la individualidad

    Es uno de los principios más importantes pero de más difícil aplicación, en especial en los deportes colectivos. Es bien sabido que existen numerosos factores que afectan a la respuesta individual ante una misma carga de entrenamiento (García y cols., 1996b): herencia, maduración, nutrición, descanso y sueño, nivel de condición, motivación, ambiente, salud y sexo. A estos factores individuales abría que añadir los diferentes requerimientos energéticos y técnico-tácticos de cada puesto específico en el fútbol. Según Ozolin (1983), el principio de individualización exige que los objetivos y los ejercicios físicos, su forma, su intensidad, duración y carácter, los métodos de realización y muchos otros aspectos de la preparación que debe realizar el deportista, se deben seleccionar en correspondencia con el sexo y la edad de los practicantes, del nivel de sus posibilidades funcionales, en la preparación deportiva y su estado de salud, teniendo en cuenta sus peculiaridades del carácter, las cualidades psíquicas, etc.

    Es cierto que no se puede programar un entrenamiento totalmente individual para cada jugador, primero por la dificultad de realización y segundo porque sería incoherente en un deporte de cooperación-oposición. También es cierto que un entrenamiento igual para todos no sacará el máximo rendimiento a una plantilla. Una solución intermedia puede ser individualizar ciertos aspectos del entrenamiento para distintos grupos dentro del equipo:

Según nivel de condición física.

Según líneas o puestos específicos.

Según elementos técnico-tácticos a mejorar.

1.     Según nivel de condición física: Para conseguir clasificar a los futbolistas de un equipo y ver sus características y necesidades necesitamos realizar test apropiados para cada cualidad.

    Si por ejemplo, dos deportistas (A, con más dificultad para fatigarse y B, más facilidad para fatigarse) tuvieran que realizar un entrenamiento de R-V de 20 sprints de 15 m (volumen total de 300 m) con recuperaciones parciales entre repeticiones (20-40 seg.), lo correcto sería que el sujeto A realizara más repeticiones por serie, (2 series de 10 repeticiones) o menos repeticiones pero de más distancia (2 x 5 repeticiones de 27 m = 270 m). Al contrario, el sujeto B necesita repartir el volumen de entrenamiento en más series, (3 x 6 repeticiones) o aumentar el número de repeticiones disminuyendo la distancia (3 x 10 repeticiones de 9 m. = 270 m).

2.     Según líneas o puestos específicos: Los requerimientos energéticos y técnico-tácticos de cada puesto específico son diferentes entre sí, sufriendo variaciones según el esquema, la estrategia y la filosofía de juego de cada equipo. Para Godik y Popov (1993), se deben añadir análisis más objetivos de las actividades de los futbolistas en los partidos, además de las observaciones subjetivas del entrenador para organizar y planificar correctamente el proceso de entrenamiento. Proponen cuatro formas de análisis cuantitativo:

Volumen, variedad y eficacia de las acciones técnico-tácticas individuales.

Volumen, eficiencia y eficacia de las acciones técnico-tácticas colectivas.

Volumen e intensidad de los desplazamientos de los futbolistas en los partidos.

Magnitud y tendencia de la carga biológica de la actividad competitiva.

    De estos análisis subjetivos y objetivos tenemos que saber qué requerimientos energéticos, técnicos y tácticos tiene cada puesto específico en nuestro equipo, y lo más importante, a partir de esto entrenar. Si por ejemplo, analizamos al media punta de nuestro equipo y obtenemos que el mayor número de acciones técnicas en ataque es dar el último pase preciso entre la defensa rival, ese jugador y todos los que pudieran actuar en su posición deben entrenar pases entre contrarios, y si también realizan tiros a puerta en el partido, en su entrenamiento debe primar también el tiro a puerta.

3.     Según elementos técnico-tácticos a mejorar: Dado que el fútbol es un deporte con repertorio de gestos y movimientos técnico-tácticos muy amplio, es totalmente normal que unos jugadores ejecuten mejor unas técnicas que otras, y que cada uno tenga unas carencias que mejorar. El análisis de estas carencias habitualmente se hace subjetivamente, auque como citábamos con anterioridad, Godik y Popov (1993), recomiendan analizar estas acciones también con métodos más objetivos.

    Por ejemplo, dentro de un equipo hay 3 jugadores que no realizan correctamente los controles, otros 5 deben mejorar en el desmarque, 6 tienen su punto débil en el juego aéreo y 4 tienen dificultades en el marcaje individual. En este caso habría que asignar una tarea a cada grupo para trabajar el objetivo a mejorar, no trabajar todos lo mismo. Teodorescu (1996), propone en deportistas de nivel, fraccionar el entrenamiento en 2-4 sesiones en 1 día, siendo una de estas fracciones, para el entrenamiento de los "puntos débiles" de cada jugador.

2.2.     Principios pedagógicos del entrenamiento

Principio de la participación activa y consciente en el entrenamiento

    El principio de lo consciente es muy importante tanto en los deportes colectivos como en los individuales, pero, donde más importancia tiene es en el ámbito educativo, ya que en el deporte escolar es importante que los niños conozcan por qué actúan y para qué actúan. El feedback o conocimiento de los resultados es necesario durante el aprendizaje, pero también durante los entrenamientos. Si el deportista debe comparar los resultados de su actividad con sus propias sensaciones, porque de lo contrario no podrá saber cuáles son sus errores y, por lo tanto, no logrará perfeccionar sus gestos técnicos (Conte y Espinosa, 1997).

    En el ámbito de rendimiento, a pesar de tener menos importancia este principio, si es cierto que los deportistas necesitan tener un buen conocimiento de su cuerpo y qué estilos de vida pueden perjudicar su rendimiento. Por ejemplo, en el fútbol es necesario que los jugadores tengan información permanente tanto de la táctica a emplear, como de los resultados obtenidos, porque ello hará que los jugadores se sientan más identificados e implicados si se sienten partícipes de las decisiones que adopta el cuerpo técnico.

Principio de la transferencia

    El principio de transferencia adquiere una gran relevancia en los deportes colectivos ya que la gran variedad de gestos técnicos que comprenden los distintos deportes hacen necesarios un trabajo gradual que permita transferencias positivas entre unos elementos técnicos y otros.

    Un ejemplo de transferencia positiva en el fútbol podría ser cuando se ha practicado previamente en baloncesto el pase cruzado, mirando a otro lado, con la mayor facilidad que supone hacerlo con la mano y posteriormente transferirlo al fútbol y ejecutar ese mismo pase, engañando al contrario. Un ejemplo de transferencia negativa podría ser el control de suela de fútbol sala que interfiere posteriormente, dificultando el control de interior en fútbol. La transferencia lateral se da justamente como el ejemplo anterior cuando se cambia de modalidad, pasando del fútbol sala al fútbol. Y por último la transferencia vertical se da cuando el aprendizaje de la conducción de balón con el interior, permite ahora ejecutar movimientos técnicos más complejos, como puede ser el regate de la cuerda, en el que el jugador pasa el balón muy rápidamente de un pie a otro con el interior, para evitar la entrada del contrario.

Principio de la periodización

    El principio de periodización toma una enorme importancia en deporte y en cualquier etapa del aprendizaje, ya que, lo llamemos planificación, programación o cualquier otro tipo de definición, al final tiene un mismo objetivo que es la organización adecuada del entrenamiento para garantizar un aumento favorable del rendimiento (Grosser, Starischka y Zimmermann, 1988).

    En la práctica del fútbol, es necesario planificar el entrenamiento anualmente, debido a que la competición comienza aproximadamente a principios de septiembre y finaliza a finales de mayo, o principios de junio, dependiendo de los compromisos de las selecciones nacionales, ya que esta planificación va a permitir equilibrar las relaciones entre esfuerzo y descanso, posibilitando adaptaciones en el organismo del deportista. Esta planificación abarcaría un periodo de preparación (4-6 semanas), un periodo de competición (9-10 meses) y un periodo de transición (3-4 semanas).

Principio de la accesibilidad

    En el fútbol hay que ser realista a la hora de seleccionar los objetivos de nuestros deportistas, ya que si son muy exigentes provocarán frustración, ansiedad, bajo autoconcepto, etc., y redundarán de manera muy negativa en nuestros resultados deportivos y si son demasiado bajos, no tiene ningún efecto en el organismo, con la consiguiente pérdida de forma, motivación, etc.
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Capacidades coordinativas

    El desarrollo de las capacidades coordinativas del deportista está aparejado a la elevación de las potencialidades del mismo, formando ambos una unidad dialéctica en el marco y dirección del entrenamiento.

    Según Matveev “son aptitud de organizar (por vías, subordinar, enlazar en un todo único) actos motrices integrales y en segundo lugar la facultad de modificar las formas elaboradas de las acciones o trasladarse de una a otra conforme a la exigencias de las condiciones variables. Su base fisiológica es la plasticidad del SNC, jugando un gran papel su desarrollo la riqueza motriz del atleta.

    Según Adalberto Collazo (2002) Capacidad del sistema neuromuscular para controlar, regular y dirigir los movimientos espacio corporales y temporales en las actividades físico deportivas, que se expresa en la coordinación motriz inter e intramuscular en estrecha unión con el sistema nervioso central, donde la calidad de los procesos de la percepción, la representación y la memoria del individuo son determinantes para una correcta ejecución motriz del movimiento

    Esto posibilita y facilita el aprendizaje más rápido y con mayor calidad de nuevas habilidades técnicas.

    Para hablar de los diferentes componentes que conforman estructuralmente las capacidades coordinativas se hace necesario aclarar que no existe en la actualidad ningún tipo de investigación(al menos que sepamos) que aporte datos concretos sobre el número, la estructura exacta y la correlación entre los diversos componentes de las capacidades coordinativas. Por tal razón, nos limitaremos a exponer algunos criterios de determinados autores.

    Por su parte, Ruiz Aguilera (1985) propone la siguiente clasificación de capacidades coordinativas, la cual consideramos la más completa y a la cual nos atreveríamos agregarle algunos cambios.

    Estas se dividen en capacidades coordinativas generales o básicas, especiales y complejas.

Capacidades coordinativas generales o básicas:

Capacidad de regulación del movimiento.

Capacidad de adaptación y cambios motrices

Capacidades coordinativas especiales

Capacidad de orientación

Capacidad de equilibrio

Capacidad de reacción

Capacidad de ritmo

Capacidad de anticipación

Capacidad de diferenciación

Capacidad de acoplamiento

Capacidades coordinativas complejas

Capacidades de aprendizaje motor.

Agilidad.

Esquema de las capacidades coordinativas


martes, 15 de noviembre de 2016

Definicion de entrenamiento deportivo segun algunos teoricos 
“El entrenamiento es un proceso continuo de trabajo que busca el desarrollo óptimo de las cualidades físicas y psíquicas del sujeto para alcanzar el máximo rendimiento deportivo. Este es un proceso sistemático y planificado de adaptaciones morfofuncionales, psíquicas, técnicas, tácticas, logradas a través de cargas funcionales crecientes, con el fin de obtener el máximo rendimiento de las capacidades individuales en un deporte o disciplina concreta.” (Prof. González Badillo):

Este es un proceso sistemático dirigido al perfeccionamiento deportivo, que pretende desarrollar óptimamente la capacidad y disposición de juego y de rendimiento de todos los jugadores y del equipo, teniendo en cuenta conocimientos teóricos, experiencia práctica y todos condicionamientos personales, materiales y sociales. (Martin, 1977)

Es la forma fundamental de preparación del deportista, basada en ejercicios sistemáticos, y la cual representa en esencia, un proceso organizado pedagógicamente con el objeto de dirigir la evolución del deportista. (Matveiev, 1983)

Esta es una actividad deportiva sistemática de larga duración, graduada de forma progresiva a nivel individual, cuyo objetivo es conformar las funciones humanas, psicológicas y fisiológicas para poder superar las tareas más exigentes. (Bompa, 1983)

Es el proceso de adaptación del organismo a todas las cargas funcionales crecientes, a mayores exigencias en la manifestación de la fuerza y la rapidez, a la resistencia y a la flexibilidad, la coordinación de los movimientos y la habilidad, a más elevados esfuerzos volitivos y tensiones síquicas y a muchas otras exigencias de la actividad deportiva. (Ozolin, 1983)

El entrenamiento es un concepto que reúne todas las medidas del proceso para aumentar el rendimiento deportivo. (Grosser, Starischka y Zimmermann, 1983)

El entrenamiento deportivo es un proceso pedagógico-educativo, el cual se caracteriza en la organización del ejercicio físico repetido suficientemente en número de veces y con la intensidad tal que aplicadas de forma creciente, estimulen el proceso fisiológico de supercompensación del organismo, favoreciendo el aumento de la capacidad física, psíquica, técnica y táctica del atleta con la finalidad de mejorar y consolidar el rendimiento en la prueba. (Vittori, 1983)

Este es un proceso pedagógico complejo; aumento de las posibilidades condicionales y teóricas – práctica y de (disponibilidad) comportamiento deportivo (Maestría). (Verkhoschansky, 1985)

Preparación compleja para el rendimiento. Estado de entrenamiento es un estado de adaptación biológica. (Platonov, 1988)

El entrenamiento deportivo es un proceso planificado que pretende o bien significa un cambio del complejo de capacitación de rendimiento deportivo. (Zintl, 1991)

Este es un proceso complejo de actuaciones cuya finalidad es enseñar la técnica deportiva y su perfeccionamiento, de una manera sencilla y articulada, individual, en grupo en equipo y que tiene tendencia al desarrollo de las cualidades psicofísicas orientadas al logro de resultados deportivos de máximo nivel, con relación a las capacidades del sujeto, grupo o equipo. (Manno, 1991)

En este caso mientras más elevado sea el nivel del entrenamiento deportivo, mayor será la importancia que adquieran los ejercicios especiales semejantes en estructura y en efecto fisiológicos, con respecto a los ejercicios característicos para el tipo elegido de deporte. (Tratado de Fisiología Médica. Zimkin, 1991)

El entrenamiento deportivo implica la existencia de un plan en que se definen igualmente los objetivos parciales, además, de los contenidos y de los métodos de entrenamiento, cuya relación debe evaluarse mediante controles del mismo. Estar orientado hacia el objetivo significa que todas las acciones se ejecutan de forma que conduzcan directamente al fin deseado, a una acción específica o a un nivel de actuación determinado. (Diccionario de Ciencias del Deporte, 1992)

El entrenamiento deportivo responde al resultado de los cambios duraderos en la función y/o estructura de los órganos que son sometidos a un ejercicio crónico. (Cuadrado, 1996)

Es un proceso pedagógico especial que se concreta en la organización del ejercicio físico, que varía en cantidad e intensidad, produciendo una carga creciente, que por una parte estimula los procesos fisiológicos de sobrecompensacion y mejora las capacidades físicas, técnico - tácticas y psíquicas del atleta, a fin de exaltarlo y consolidar su rendimiento. (Quezada, 1997)

El entrenamiento deportivo desde la perspectiva biológica, puede interpretarse como un proceso de estímulo y reacción. Las actividades deportivas desencadenan procesos de adaptación en el organismo. Los estímulos son las causas y las adaptaciones son los resultados. La ejecución de un contenido de entrenamiento, de acuerdo a un programa planificado y dosificado, produce estímulos de movimiento que llevan a adaptaciones morfológicas, funcionales, bioquímicas y psicológicas en el organismo. (Pérez en Miethe, junio de 2003).

El entrenamiento deportivo es un proceso sistemático y complejo que debe estar muy bien organizado. Para obtener un buen rendimiento, cualquier entrenador o preparador físico debe planificar cronológicamente el proceso global de entrenamiento mediante unas determinadas acciones o pasos a seguir. (José Luis López, 2007)

El entrenamiento deportivo es un proceso que tiene un determinado objetivo. Por ser un proceso, cada tarea que se realice guardará relación con lo que se haya realizado previamente y con lo que se vaya a realizar más adelante. El objetivo final será siempre alcanzar el máximo rendimiento posible dentro del deporte y la especialidad del atleta. (Prof. Andrés Esper)

El entrenamiento deportivo como proceso pedagógico se entiende como el conjunto de decisiones tomadas en los distintos momentos, las actividades y las experiencias realizadas por los actores que intervienen en la búsqueda del perfeccionamiento del individuo en el campo de la práctica del deporte, mediante el cultivo de valores, la cualificación de la calidad de movimiento, la transmisión de conocimientos, y la ampliación de las posibilidades de rendimiento técnico.(Colectivo de profesores del Departamento de Educación Física de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, 2008)

El Entrenamiento Deportivo es un proceso científico - pedagógico sistemático y abarcador, concebido sobre la base de las nuevas combinaciones y aplicaciones de los contenidos, encaminado al logro de las distintas transformaciones y adaptaciones biológicas más profundas, dirigida al aumento de las capacidades de rendimiento físico y psicológico. (Pérez Pérez, 2008)